Tras la concentración, el pasado miércoles, de delegadas y delegados de STES-i y de otras organizaciones frente al Ministerio, el Subsecretario del MEC se reunió con representantes de estos sindicatos y rechazó prácticamente todas sus reivindicaciones, que ya fueran aceptadas por el propio Subsecretario en la reunión de la Mesa Sectorial del MEC del 18 de abril.
Los STES-i denunciamos que el representante del MEC ha actuado, así, con una gran irresponsabilidad, al levantar fuertes expectativas de mejora en las condiciones de trabajo del conjunto del profesorado, y ahora, dos meses después, rebajar todas y cada una de ellas, volviendo a la situación anterior.
Las actuales propuestas del MEC ante las reivindicaciones sindicales demuestran que el subsecretario, o bien actuó calculadamente para desactivar lo que podría haber sido una fuerte movilización del profesorado por la mejora de sus condiciones de trabajo, mintiendo para ello en la Mesa Sectorial del 18 de abril, o superiores del MEC y de otros Ministerios le han parado los pies, demostrándose entonces que aceptó unas reivindicaciones para las que no tenía respaldo ni político ni económico. En cualquiera de los dos casos el subsecretario del MEC está totalmente quemado para la negociación con los representantes del Profesorado.
Las respuestas que el MEC dio en la tarde del 21 de junio a los representantes sindicales fueron:
1º.- Jubilación anticipada indefinida: no puede ir en el Estatuto. “La administración general del Estado está estudiando una reforma en profundidad de la Seguridad Social en temas referidos a jubilación y pensiones y, hasta que está reforma sea efectiva, no se puede prolongar la fecha de jubilación prevista en la LOE, 2011”, esto son palabras más o menos textuales del subsecretario. La réplica de STES-i fue que cualquier reforma de la Seguridad Social sólo puede perjudicar a la reivindicación de la jubilación anticipada con carácter indefinido, por lo que ahora la exigimos con más fuerza que nunca.
2º.- Grados: para adquirirlo deben transcurrir cuatro años y no tres como figura en el borrador de Estatuto y esto es inamovible, afirmó el subsecretario. La cuantía económica que irá asignada a cada grado no fue especificada, alegando que primero deben conocerlo las CCAA, aunque nos anticiparon algunas de ellas, y a pesar de que cuando el 18 de abril dijeron que al 5º grado corresponderían 162 euros (su equivalente en el actual sistema de sexenios es 37 euros), ahora se rebaja hasta 128, cantidad que correspondería también al resto de grados. Los STES-i seguimos pidiendo que se mantenga lo que figura en el borrador y que quede muy claro y concreto que los grados se consiguen con “acreditación” del trabajo realizado y no con “evaluación” del mismo.
3º.- Pago de los 60 euros: el subsecretario afirmó sin ruborizarse que “al ser un componente del complemento específico no se puede cobrar hasta que no se apruebe el Estatuto en las Cortes…”. Los STES siempre hemos mantenido que este complemento fue una promesa del MEC para conseguir el apoyo de algunos sindicatos a la LOE y ahora constatamos que, además, ha sido un engaño a todo el Profesorado. A los sindicatos que firmaron este complemento hace cerca de dos años les corresponde lograr que el MEC cumpla su compromiso. Los STES-i colaboraremos con estos sindicatos siempre y cuando se reivindique que el complemento de los 60 euros es para todo el Profesorado del Estado.
4º.- Memoria económica: nos entregaron la que tienen prevista para pagar tanto los grados, como los 60 euros (ver calendario de aplicación), que confirma, por desgracia, lo que decíamos los STES: el MEC no aporta dinero para pagar ahora la conversión de Sexenios en Grados (que se iniciaría en 2010) y tampoco para pagar los 60 euros a los casi cerca de 500.000 profesoras y profesores de todo el Estado.
4º.- Paso del grupo B al A. Los representantes del MEC se reafirman en su opinión de que el Estatuto Básico impide que este paso se haga por Concurso y que sólo es posible hacerlo por una vez de forma extraordinaria y para el Profesorado que está adscrito al ciclo 12-14. Esta rebaja de planteamientos es inaceptable para STES-i, que siempre ha reivindicado que el acceso del B al A se haga por concurso y pueda participar todo elprofesorado con la adecuada titulación.
Ante esta situación, los cinco sindicatos (STES-i, UGT, ANPE, CSIF y CCOO) dimos por rotas las negociaciones con el subsecretario del MEC y emitimos un comunicado conjunto (ver comunicado).
Los STES-i consideramos que la ministra de Educación debe asumir los compromisos aceptados por el subsecretario en la Mesa Sectorial del 18 de abril (incluyendo la jubilación LOE con carácter indefinido) y firmarlos en nombre del Gobierno.
Con la firma de la ministra y aunque la tramitación parlamentaria del Estatuto del Profesorado es prácticamente imposible que se haga antes de la disolución de las Cortes por la convocatoria de las elecciones generales de 2008, se cumpliría el compromiso por el que el Gobierno debe incluir en el futuro proyecto de ley del Estatuto del Profesorado las mejoras que el MEC asumió el 18 de abril.
Los STES hacemos un llamamiento al resto de sindicatos para que continúe la unidad de acción recientemente conseguida, para que sigamos reivindicando ante el MEC que el futuro Estatuto sirva para mejorar realmente las condiciones de trabajo del Profesorado y para que rechacemos todos los aspectos que tengan carácter regresivo o supongan medidas jerarquizantes.
STES-intersindical, 22-06-2007
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martes, 26 de junio de 2007
LA COMUNIDAD RENUEVA EQUIPOS DIRECTIVOS BURLANDO LA LEGALIDAD
La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid pretende renovar, por cuatro años, el mandato de 760 directores de centros públicos de enseñanza, saltándose, para ello, las normas que regulan el nombramiento de estos cargos directivos. Son los directores nombrados, hace tres años, por un procedimiento vigente entonces y ahora derogado, desde hace un año, por una nueva ley.
Se trata de una operación de fuerte calado político que pretende ignorar la legalidad vigente, la Ley Orgánica de Educación aprobada el año pasado, contra la que la Comunidad de Madrid viene demostrando veleidades que, siendo legítimas en algunos casos, son injustificables en otros como el citado.
La Consejería de Educación de Madrid pretende “dejar incrustados en el sistema” un conjunto de directores en cuya selección se produjeron “peripecias” que fueron fuertemente contestadas por indicios de partidismo. Estamos ante un hecho que se enmarca en un ambiente de caciquismo autoritario, de falta de respeto a la legalidad, de actuaciones atrabiliarias, que el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Madrid (STEM) viene denunciando.
La Comunidad de Madrid no tiene ninguna base legal para hacer lo que pretende ; debe, por tanto, retirar la resolución del Director General de Recurso Humanos de Educación de 19 de febrero de 2007 (BOCM de 7 de marzo).
Invitamos a los ciudadanos, profesores, padres de alumnos, sindicatos, fuerzas políticas y sociales a oponerse a esta iniciativa, insólita en un estado de derecho.
El Gobierno , el Ministerio de Educación, los promotores de la ley vigente, ¿no tienen nada que decir?.
Se trata de una operación de fuerte calado político que pretende ignorar la legalidad vigente, la Ley Orgánica de Educación aprobada el año pasado, contra la que la Comunidad de Madrid viene demostrando veleidades que, siendo legítimas en algunos casos, son injustificables en otros como el citado.
La Consejería de Educación de Madrid pretende “dejar incrustados en el sistema” un conjunto de directores en cuya selección se produjeron “peripecias” que fueron fuertemente contestadas por indicios de partidismo. Estamos ante un hecho que se enmarca en un ambiente de caciquismo autoritario, de falta de respeto a la legalidad, de actuaciones atrabiliarias, que el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Madrid (STEM) viene denunciando.
La Comunidad de Madrid no tiene ninguna base legal para hacer lo que pretende ; debe, por tanto, retirar la resolución del Director General de Recurso Humanos de Educación de 19 de febrero de 2007 (BOCM de 7 de marzo).
Invitamos a los ciudadanos, profesores, padres de alumnos, sindicatos, fuerzas políticas y sociales a oponerse a esta iniciativa, insólita en un estado de derecho.
El Gobierno , el Ministerio de Educación, los promotores de la ley vigente, ¿no tienen nada que decir?.
jueves, 28 de diciembre de 2006
Un Estatuto contra el profesorado más joven
El profesorado joven, el que tiene pocos años de servicio, va a ver su carrera profesional enormemente dificultada si sale adelante el proyecto de Estatuto del Profesorado que el MEC y algunos sindicatos, se empeñan en ocultar hasta que pasen las elecciones sindicales en la enseñanza.
Con la excusa de regular el desarrollo profesional del profesorado, el gobierno quiere introducir al conjunto del profesorado en un laberinto inquietante, regresivo y jerarquizador. En un laberinto con enormes dificultades sobre todo para el profesorado que tiene menos antigüedad; cuantos más años de servicio se tengan más grados, el invento de este Estatuto, se adquirirán automáticamente, y cuanto menos años se lleven trabajados, más evaluaciones habrá de superar el profesorado para poder adquirir los grados y que le suban el sueldo.
El Estatuto quiere introducir en la enseñanza pública métodos de gestión de personal empresariales, muy alejados de lo que es y debe seguir siendo el trabajo docente. La gran novedad del Estatuto se basa en la implantación de una “carrera docente” que se sustenta en la promoción de la competitividad entre el profesorado: correr y competir para llegar primero, para obtener tal o cual mérito, para poder cobrar tal o cual retribución; y en la facultad de la dirección de los centros o/y de la inspección educativa para informar favorablemente o no de la evaluación a la que deberá someterse todo el profesorado; si la evaluación es “voluntaria” la carrera se realiza más rápidamente. La “carrera docente” se concreta en un nuevo planteamiento de las retribuciones complementarias, con nuevos componentes del complemento específico, apareciendo los “grados”, que se conseguirán previa evaluación positiva. Entre los componentes del grado destaca el de “especial dedicación al centro”, que es de carácter anual y no se consolida, y la retribución de la función tutorial, que divide al profesorado e ignora que esta labor es inherente a la tarea de enseñar.
Los obstáculos -méritos los llama el proyecto del MEC- que hay que superar para avanzar en la “carrera docente”, para conseguir el grado dependen de criterios tan oscuros o arbitrarios como la evaluación voluntaria de la práctica docente, la asunción de tareas y responsabilidades complementarias, la implicación con la mejora de los resultados del alumnado, a los que hay que sumar “una dedicación horaria especial de carácter estable al centro o servicios educativos”, esto es, se pagará la prolongación de la jornada laboral.
La propuesta de Estatuto contiene otros aspectos que son negativos para el desarrollo profesional del profesorado más joven: la redistribución de efectivos en el centro; la movilidad forzosa; la recolocación o impartición obligatoria de materias diferentes a la de acceso; la falta de garantías para que los concursos de traslados sean anuales; la libre designación para los puestos de trabajo, en igualdad con el concurso; la falta de propuestas en salud laboral, sin ni siquiera mencionar las enfermedades profesionales… Todo serán obstáculos que tendrá que superar todo el profesorado, pero más los más jóvenes, en competencia con el resto del Claustro, para avanzar y conseguir el premio, los grados.
El proyecto de Estatuto deja al P. Interino en una precariedad laboral y económica permanente, con contratos anuales, sin cobrar por la antigüedad en el trabajo y, para aumentar su discriminación, sin poder acceder a los grados.
El laberinto en el que el MEC ha introducido al Profesorado contiene otros dos elementos que van claramente contra su dignidad como trabajadores. No se reconoce el derecho de las personas que ostentan la representación sindical a intervenir en todo lo concerniente a la defensa de sus derechos: horarios, ceses, plantillas, baremos… y la posibilidad de que el profesorado pueda ser “degradado” con la pérdida de los grados adquiridos, como sanción ante faltas que no se concretan.
El profesorado joven, igual que el conjunto del profesorado, que no tiene entre sus prioridades la existencia de un Estatuto, considera, sin embargo, necesario que la administración y el conjunto de la sociedad reconozcan y valoren la importancia de su trabajo, por lo que el posible Estatuto debe servir para dignificar la tarea de enseñar, para mejorar las condiciones de trabajo del Profesorado…, pues para empeorar, no queremos Estatuto.
En la negociación de este proyecto STES exige al Ministerio que revise a fondo las nuevas bases en que pretende fundamentar las relaciones laborales del Profesorado y sus retribuciones. El gobierno ha de asumir que la enseñanza supone necesariamente trabajar en equipo y que debe desterrarse cualquier atisbo de competitividad entre el Profesorado, promoviendo el trabajo colectivo y en equipo, la autonomía y la democratización de los centros, el aumento de las plantillas, la disminución de las ratios, la constatación de la labor tutorial de todo el profesorado, una mayor capacidad de decisión de los órganos colegiados,…
Así mismo y como un elemento de primordial importancia es necesario que se regule una misma titulación para ejercer en toda la enseñanza como la vía para alcanzar el Cuerpo Único del Profesorado y permitir su movilidad por todo el sistema educativo. El Estatuto debe contemplar la mejora de las retribuciones para el Profesorado de todo el Estado, por lo que reivindicamos empezar este año con los sesenta euros que el MEC oferta para unos pocos y acabar con el aumento para todo el profesorado de doscientos cincuenta euros mensuales en el complemento específico cuando acabe la implantación de la LOE, como medida de apoyo ante la reforma educativa y por la complejidad actual de la tarea de enseñar. También reivindicamos el derecho al año sabático, la reducción horaria sin disminución salarial desde los 55 años, la jubilación voluntaria a los 60 años y la permanencia en el sistema educativo del Profesorado Interino hasta conseguir su acceso definitivo al mismo.
Queremos trabajar conjuntamente con el resto de sindicatos para que el Estatuto no empeore nuestras condiciones de trabajo. Pero para conseguirlo necesitamos conocer los puntos de vista que las distintas organizaciones mantienen sobre sus aspectos más conflictivos y peligrosos y deben hacerlo ahora, ya que, aunque el futuro está sin escribir, el pasado inmediato nos dice que hay organizaciones dispuestas a firmar con el gobierno cualquier medida con tal de justificar su existencia.
El profesorado más joven debe tomar conciencia de lo que se le viene encima con este Estatuto. Es un Estatuto que va contra todo el profesorado, pero más contra el más joven. Por esto, los STES planteamos al profesorado y a todos los sindicatos que es necesario realizar todo tipo de presiones para impedir que “nos degraden” y que con la movilización del profesorado, como ya hicimos ante ofensivas de gobiernos anteriores, podremos detener esta intolerable agresión al Profesorado, podremos salir del laberinto: si el Estatuto no sirve para mejorar, no queremos Estatuto.
Augusto Serrano,
miembro del Secretariado de la Confederación de STEs-i
Con la excusa de regular el desarrollo profesional del profesorado, el gobierno quiere introducir al conjunto del profesorado en un laberinto inquietante, regresivo y jerarquizador. En un laberinto con enormes dificultades sobre todo para el profesorado que tiene menos antigüedad; cuantos más años de servicio se tengan más grados, el invento de este Estatuto, se adquirirán automáticamente, y cuanto menos años se lleven trabajados, más evaluaciones habrá de superar el profesorado para poder adquirir los grados y que le suban el sueldo.
El Estatuto quiere introducir en la enseñanza pública métodos de gestión de personal empresariales, muy alejados de lo que es y debe seguir siendo el trabajo docente. La gran novedad del Estatuto se basa en la implantación de una “carrera docente” que se sustenta en la promoción de la competitividad entre el profesorado: correr y competir para llegar primero, para obtener tal o cual mérito, para poder cobrar tal o cual retribución; y en la facultad de la dirección de los centros o/y de la inspección educativa para informar favorablemente o no de la evaluación a la que deberá someterse todo el profesorado; si la evaluación es “voluntaria” la carrera se realiza más rápidamente. La “carrera docente” se concreta en un nuevo planteamiento de las retribuciones complementarias, con nuevos componentes del complemento específico, apareciendo los “grados”, que se conseguirán previa evaluación positiva. Entre los componentes del grado destaca el de “especial dedicación al centro”, que es de carácter anual y no se consolida, y la retribución de la función tutorial, que divide al profesorado e ignora que esta labor es inherente a la tarea de enseñar.
Los obstáculos -méritos los llama el proyecto del MEC- que hay que superar para avanzar en la “carrera docente”, para conseguir el grado dependen de criterios tan oscuros o arbitrarios como la evaluación voluntaria de la práctica docente, la asunción de tareas y responsabilidades complementarias, la implicación con la mejora de los resultados del alumnado, a los que hay que sumar “una dedicación horaria especial de carácter estable al centro o servicios educativos”, esto es, se pagará la prolongación de la jornada laboral.
La propuesta de Estatuto contiene otros aspectos que son negativos para el desarrollo profesional del profesorado más joven: la redistribución de efectivos en el centro; la movilidad forzosa; la recolocación o impartición obligatoria de materias diferentes a la de acceso; la falta de garantías para que los concursos de traslados sean anuales; la libre designación para los puestos de trabajo, en igualdad con el concurso; la falta de propuestas en salud laboral, sin ni siquiera mencionar las enfermedades profesionales… Todo serán obstáculos que tendrá que superar todo el profesorado, pero más los más jóvenes, en competencia con el resto del Claustro, para avanzar y conseguir el premio, los grados.
El proyecto de Estatuto deja al P. Interino en una precariedad laboral y económica permanente, con contratos anuales, sin cobrar por la antigüedad en el trabajo y, para aumentar su discriminación, sin poder acceder a los grados.
El laberinto en el que el MEC ha introducido al Profesorado contiene otros dos elementos que van claramente contra su dignidad como trabajadores. No se reconoce el derecho de las personas que ostentan la representación sindical a intervenir en todo lo concerniente a la defensa de sus derechos: horarios, ceses, plantillas, baremos… y la posibilidad de que el profesorado pueda ser “degradado” con la pérdida de los grados adquiridos, como sanción ante faltas que no se concretan.
El profesorado joven, igual que el conjunto del profesorado, que no tiene entre sus prioridades la existencia de un Estatuto, considera, sin embargo, necesario que la administración y el conjunto de la sociedad reconozcan y valoren la importancia de su trabajo, por lo que el posible Estatuto debe servir para dignificar la tarea de enseñar, para mejorar las condiciones de trabajo del Profesorado…, pues para empeorar, no queremos Estatuto.
En la negociación de este proyecto STES exige al Ministerio que revise a fondo las nuevas bases en que pretende fundamentar las relaciones laborales del Profesorado y sus retribuciones. El gobierno ha de asumir que la enseñanza supone necesariamente trabajar en equipo y que debe desterrarse cualquier atisbo de competitividad entre el Profesorado, promoviendo el trabajo colectivo y en equipo, la autonomía y la democratización de los centros, el aumento de las plantillas, la disminución de las ratios, la constatación de la labor tutorial de todo el profesorado, una mayor capacidad de decisión de los órganos colegiados,…
Así mismo y como un elemento de primordial importancia es necesario que se regule una misma titulación para ejercer en toda la enseñanza como la vía para alcanzar el Cuerpo Único del Profesorado y permitir su movilidad por todo el sistema educativo. El Estatuto debe contemplar la mejora de las retribuciones para el Profesorado de todo el Estado, por lo que reivindicamos empezar este año con los sesenta euros que el MEC oferta para unos pocos y acabar con el aumento para todo el profesorado de doscientos cincuenta euros mensuales en el complemento específico cuando acabe la implantación de la LOE, como medida de apoyo ante la reforma educativa y por la complejidad actual de la tarea de enseñar. También reivindicamos el derecho al año sabático, la reducción horaria sin disminución salarial desde los 55 años, la jubilación voluntaria a los 60 años y la permanencia en el sistema educativo del Profesorado Interino hasta conseguir su acceso definitivo al mismo.
Queremos trabajar conjuntamente con el resto de sindicatos para que el Estatuto no empeore nuestras condiciones de trabajo. Pero para conseguirlo necesitamos conocer los puntos de vista que las distintas organizaciones mantienen sobre sus aspectos más conflictivos y peligrosos y deben hacerlo ahora, ya que, aunque el futuro está sin escribir, el pasado inmediato nos dice que hay organizaciones dispuestas a firmar con el gobierno cualquier medida con tal de justificar su existencia.
El profesorado más joven debe tomar conciencia de lo que se le viene encima con este Estatuto. Es un Estatuto que va contra todo el profesorado, pero más contra el más joven. Por esto, los STES planteamos al profesorado y a todos los sindicatos que es necesario realizar todo tipo de presiones para impedir que “nos degraden” y que con la movilización del profesorado, como ya hicimos ante ofensivas de gobiernos anteriores, podremos detener esta intolerable agresión al Profesorado, podremos salir del laberinto: si el Estatuto no sirve para mejorar, no queremos Estatuto.
Augusto Serrano,
miembro del Secretariado de la Confederación de STEs-i
miércoles, 27 de diciembre de 2006
Manifiesto sobre los contenidos del proyecto de estatuto docente
El profesorado en su laberinto: el estatuto docente.
La globalización económica, que trae vientos privatizadores para el conjunto de los sistemas educativos del mundo, ha encontrado reflejo en la Ley Orgánica de Educación (LOE) recientemente aprobada por el parlamento español. Esta ley supone un ataque a la Escuela Pública, porque es una norma que, respondiendo a las políticas privatizadoras que tratan de implantarse en todo el mundo, refleja que la educación, un derecho fundamental de las personas y no un servicio sujeto a las reglas del mercado, es un servicio público que “puede ser prestado por los poderes públicos y por la iniciativa social, como garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos"; cuando la verdad es que la “iniciativa social” es en realidad la empresa privada, concebida para el lucro o el adoctrinamiento, o para ambas cosas a la vez.
La potenciación de una Escuela Pública de calidad y la necesaria mejora de las condiciones de trabajo del profesorado, han sido siempre objetivos a conseguir para los sectores más avanzados y progresistas del conjunto de la comunidad educativa, pues para que la enseñanza mejore es necesario que el profesorado vea reconocida su tarea y valorado su trabajo. Y, de la misma manera que la LOE no fortalece la Escuela Pública, tampoco se ha aprovechado esta Ley para mejorar las condiciones de trabajo del Profesorado.
Las propuestas que desde STES-i se presentaron en el Parlamentos para avanzar en dicho reconocimiento y mejora fueron rechazadas en su mayoría, escudándose los grupos parlamentarios que votaron favorablemente la Ley y el propio gobierno en el apoyo que afirmaban disponer de las organizaciones sindicales que firmaron con el MEC un acuerdo laboral durante la tramitación parlamentaria, en octubre del año pasado.
Ahora, y con la excusa de regular el desarrollo profesional del profesorado, el gobierno introduce al profesorado en un laberinto inquietante, regresivo y jerarquizador: el Estatuto del Profesorado. Estatuto que, según sus promotores, quiere ordenar la profesión y reflejar los derechos y deberes del Profesorado, pero lo que en realidad hace es introducir en la enseñanza pública métodos de gestión de personal empresariales, muy alejados de lo que es y debe seguir siendo el trabajo docente. En este Estatuto los planteamientos neoliberales de algunos sectores del gobierno y del MEC tienen un claro reflejo.
Las novedades del Estatuto se basan en la implantación de una “carrera docente” que se sustenta en la promoción de la competitividad entre el profesorado: correr y competir para llegar primero, para obtener tal o cual mérito, para poder cobrar tal o cual retribución; y en la facultad de la dirección de los centros o/y de la inspección educativa para informar favorablemente o no de la evaluación a la que deberá someterse todo el profesorado; si la evaluación es “voluntaria” la carrera se realiza más rápidamente. La “carrera docente” se concreta en un nuevo planteamiento de las actuales retribuciones complementarias, con nuevos componentes del complemento específico, apareciendo los “grados”, que se conseguirán previa evaluación positiva del Profesorado. Entre esos nuevos componentes destacan el de “especial dedicación al centro”, que es de carácter anual y no se consolida, y la introducción de la retribución de la función tutorial, que divide al profesorado e ignora que esta labor es inherente a la tarea de enseñar.
Los méritos para avanzar en la “carrera docente”, para conseguir el grado dependen de criterios tan oscuros o arbitrarios como la evaluación voluntaria de la práctica docente, la asunción de tareas y responsabilidades complementarias, la implicación con la mejora de los resultados del alumnado, a los que hay que sumar “una dedicación horaria especial de carácter estable al centro o servicios educativos”, esto es, se pagará la prolongación de la jornada laboral.
La propuesta de Estatuto del Ministerio contiene otros aspectos que son negativos para el desarrollo profesional del profesorado: la redistribución de efectivos en el centro; la movilidad forzosa; la recolocación o impartición obligatoria de materias diferentes a la de acceso; la falta de garantías para que los concursos de traslados sean anuales; la libre designación para los puestos de trabajo, en igualdad con el concurso; la falta de propuestas en salud laboral, sin ni siquiera mencionar las enfermedades profesionales…
El proyecto de Estatuto deja al Profesorado Interino en una precariedad laboral y económica permanente, con contratos anuales, sin cobrar por la antigüedad en el trabajo y, para aumentar su discriminación, sin poder acceder a los grados.
El laberinto en el que el MEC ha introducido al Profesorado contiene otros dos elementos que van claramente contra su dignidad como trabajadores. No se reconoce el derecho de las personas que ostentan la representación sindical a intervenir en todo lo concerniente a la defensa de los derechos del profesorado: horarios, ceses, plantillas, baremos… y la posibilidad de que el profesorado pueda ser “degradado” con la pérdida de los grados adquiridos, como sanción ante faltas que no se concretan, y esto después de poner a todo el profesorado bajo sospecha con la evaluación voluntaria.
El Estatuto debe dignificar la tarea de enseñar
El conjunto del profesorado, que no tiene entre sus prioridades la existencia de un Estatuto, considera, sin embargo, necesario que la administración y el conjunto de la sociedad reconozcan y valoren la importancia de su trabajo, por lo que el posible Estatuto debe servir para dignificar la tarea de enseñar, para mejorar las condiciones de trabajo del Profesorado; para empeorar, no queremos Estatuto.
En la negociación de este proyecto STES exige al Ministerio que revise a fondo las nuevas bases en que pretende fundamentar las relaciones laborales del Profesorado y sus retribuciones. El gobierno ha de asumir que la enseñanza supone necesariamente trabajar en equipo y que debe desterrarse cualquier atisbo de competitividad entre el Profesorado, promoviendo el trabajo colectivo y en equipo, la autonomía y la democratización de los centros, el aumento de las plantillas, la disminución de las ratios, la constatación de la labor tutorial de todo el profesorado, una mayor capacidad de decisión de los órganos colegiados,…
Así mismo y como un elemento de primordial importancia es necesario que se regule una misma titulación para ejercer en toda la enseñanza como la vía para alcanzar el Cuerpo Único del Profesorado y permitir su movilidad por todo el sistema educativo.La concreción del Estatuto debe contemplar también la mejora de las retribuciones para el Profesorado de todo el Estado, por lo que reivindicamos el aumento en doscientos cincuenta euros mensuales del complemento específico, como medida de apoyo ante la reforma educativa y por la complejidad actual de la tarea de enseñar. También reivindicamos el derecho al año sabático, la reducción horaria sin disminución salarial desde los 55 años, la jubilación voluntaria a los 60 años y la permanencia en el sistema educativo del Profesorado Interino hasta conseguir su acceso definitivo al mismo.
El proceso de tramitación del Estatuto aún durará unos meses y durante este tiempo los STES seguirán informando sobre sus contenidos y las alternativas que defiende, en las que se recogen las reivindicaciones y valoraciones del profesorado.
Manifestamos que queremos trabajar conjuntamente con el resto de sindicatos para que el Estatuto no empeore nuestras condiciones de trabajo. Pero para conseguirlo necesitamos conocer los puntos de vista que las distintas organizaciones mantienen sobre sus aspectos más conflictivos y peligrosos y deben hacerlo ahora, en el periodo electoral, ya que, aunque el futuro está sin escribir, el pasado inmediato nos dice que hay organizaciones dispuestas a firmar con el gobierno cualquier medida con tal de justificar su existencia.
Los STES planteamos al profesorado y a todos los sindicatos que es necesario realizar todo tipo de presiones para impedir que “nos degraden” y para que el Estatuto sirva de verdad para dignificar la enseñanza y mejorar las condiciones laborales de sus trabajadoras y trabajadores.
Con la movilización del profesorado, como ya hicimos ante ofensivas de gobiernos anteriores, los STES nos comprometemos a emplear todas nuestras fuerzas para detener esta intolerable agresión al Profesorado, para salir del laberinto: si el Estatuto no sirve para mejorar, no queremos Estatuto. QUE NO TE DEGRADEN. MOVILIZATE.
La potenciación de una Escuela Pública de calidad y la necesaria mejora de las condiciones de trabajo del profesorado, han sido siempre objetivos a conseguir para los sectores más avanzados y progresistas del conjunto de la comunidad educativa, pues para que la enseñanza mejore es necesario que el profesorado vea reconocida su tarea y valorado su trabajo. Y, de la misma manera que la LOE no fortalece la Escuela Pública, tampoco se ha aprovechado esta Ley para mejorar las condiciones de trabajo del Profesorado.
Las propuestas que desde STES-i se presentaron en el Parlamentos para avanzar en dicho reconocimiento y mejora fueron rechazadas en su mayoría, escudándose los grupos parlamentarios que votaron favorablemente la Ley y el propio gobierno en el apoyo que afirmaban disponer de las organizaciones sindicales que firmaron con el MEC un acuerdo laboral durante la tramitación parlamentaria, en octubre del año pasado.
Ahora, y con la excusa de regular el desarrollo profesional del profesorado, el gobierno introduce al profesorado en un laberinto inquietante, regresivo y jerarquizador: el Estatuto del Profesorado. Estatuto que, según sus promotores, quiere ordenar la profesión y reflejar los derechos y deberes del Profesorado, pero lo que en realidad hace es introducir en la enseñanza pública métodos de gestión de personal empresariales, muy alejados de lo que es y debe seguir siendo el trabajo docente. En este Estatuto los planteamientos neoliberales de algunos sectores del gobierno y del MEC tienen un claro reflejo.
Las novedades del Estatuto se basan en la implantación de una “carrera docente” que se sustenta en la promoción de la competitividad entre el profesorado: correr y competir para llegar primero, para obtener tal o cual mérito, para poder cobrar tal o cual retribución; y en la facultad de la dirección de los centros o/y de la inspección educativa para informar favorablemente o no de la evaluación a la que deberá someterse todo el profesorado; si la evaluación es “voluntaria” la carrera se realiza más rápidamente. La “carrera docente” se concreta en un nuevo planteamiento de las actuales retribuciones complementarias, con nuevos componentes del complemento específico, apareciendo los “grados”, que se conseguirán previa evaluación positiva del Profesorado. Entre esos nuevos componentes destacan el de “especial dedicación al centro”, que es de carácter anual y no se consolida, y la introducción de la retribución de la función tutorial, que divide al profesorado e ignora que esta labor es inherente a la tarea de enseñar.
Los méritos para avanzar en la “carrera docente”, para conseguir el grado dependen de criterios tan oscuros o arbitrarios como la evaluación voluntaria de la práctica docente, la asunción de tareas y responsabilidades complementarias, la implicación con la mejora de los resultados del alumnado, a los que hay que sumar “una dedicación horaria especial de carácter estable al centro o servicios educativos”, esto es, se pagará la prolongación de la jornada laboral.
La propuesta de Estatuto del Ministerio contiene otros aspectos que son negativos para el desarrollo profesional del profesorado: la redistribución de efectivos en el centro; la movilidad forzosa; la recolocación o impartición obligatoria de materias diferentes a la de acceso; la falta de garantías para que los concursos de traslados sean anuales; la libre designación para los puestos de trabajo, en igualdad con el concurso; la falta de propuestas en salud laboral, sin ni siquiera mencionar las enfermedades profesionales…
El proyecto de Estatuto deja al Profesorado Interino en una precariedad laboral y económica permanente, con contratos anuales, sin cobrar por la antigüedad en el trabajo y, para aumentar su discriminación, sin poder acceder a los grados.
El laberinto en el que el MEC ha introducido al Profesorado contiene otros dos elementos que van claramente contra su dignidad como trabajadores. No se reconoce el derecho de las personas que ostentan la representación sindical a intervenir en todo lo concerniente a la defensa de los derechos del profesorado: horarios, ceses, plantillas, baremos… y la posibilidad de que el profesorado pueda ser “degradado” con la pérdida de los grados adquiridos, como sanción ante faltas que no se concretan, y esto después de poner a todo el profesorado bajo sospecha con la evaluación voluntaria.
El Estatuto debe dignificar la tarea de enseñar
El conjunto del profesorado, que no tiene entre sus prioridades la existencia de un Estatuto, considera, sin embargo, necesario que la administración y el conjunto de la sociedad reconozcan y valoren la importancia de su trabajo, por lo que el posible Estatuto debe servir para dignificar la tarea de enseñar, para mejorar las condiciones de trabajo del Profesorado; para empeorar, no queremos Estatuto.
En la negociación de este proyecto STES exige al Ministerio que revise a fondo las nuevas bases en que pretende fundamentar las relaciones laborales del Profesorado y sus retribuciones. El gobierno ha de asumir que la enseñanza supone necesariamente trabajar en equipo y que debe desterrarse cualquier atisbo de competitividad entre el Profesorado, promoviendo el trabajo colectivo y en equipo, la autonomía y la democratización de los centros, el aumento de las plantillas, la disminución de las ratios, la constatación de la labor tutorial de todo el profesorado, una mayor capacidad de decisión de los órganos colegiados,…
Así mismo y como un elemento de primordial importancia es necesario que se regule una misma titulación para ejercer en toda la enseñanza como la vía para alcanzar el Cuerpo Único del Profesorado y permitir su movilidad por todo el sistema educativo.La concreción del Estatuto debe contemplar también la mejora de las retribuciones para el Profesorado de todo el Estado, por lo que reivindicamos el aumento en doscientos cincuenta euros mensuales del complemento específico, como medida de apoyo ante la reforma educativa y por la complejidad actual de la tarea de enseñar. También reivindicamos el derecho al año sabático, la reducción horaria sin disminución salarial desde los 55 años, la jubilación voluntaria a los 60 años y la permanencia en el sistema educativo del Profesorado Interino hasta conseguir su acceso definitivo al mismo.
El proceso de tramitación del Estatuto aún durará unos meses y durante este tiempo los STES seguirán informando sobre sus contenidos y las alternativas que defiende, en las que se recogen las reivindicaciones y valoraciones del profesorado.
Manifestamos que queremos trabajar conjuntamente con el resto de sindicatos para que el Estatuto no empeore nuestras condiciones de trabajo. Pero para conseguirlo necesitamos conocer los puntos de vista que las distintas organizaciones mantienen sobre sus aspectos más conflictivos y peligrosos y deben hacerlo ahora, en el periodo electoral, ya que, aunque el futuro está sin escribir, el pasado inmediato nos dice que hay organizaciones dispuestas a firmar con el gobierno cualquier medida con tal de justificar su existencia.
Los STES planteamos al profesorado y a todos los sindicatos que es necesario realizar todo tipo de presiones para impedir que “nos degraden” y para que el Estatuto sirva de verdad para dignificar la enseñanza y mejorar las condiciones laborales de sus trabajadoras y trabajadores.
Con la movilización del profesorado, como ya hicimos ante ofensivas de gobiernos anteriores, los STES nos comprometemos a emplear todas nuestras fuerzas para detener esta intolerable agresión al Profesorado, para salir del laberinto: si el Estatuto no sirve para mejorar, no queremos Estatuto. QUE NO TE DEGRADEN. MOVILIZATE.
Fuente: SECRETARIADO DE LA CONFEDERACIÓN DE STES-INTERSINDICAL.
Adhesiones: www.stes.es
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